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lunes, 26 de enero de 2015

Los ejes de la política

Todos conocemos el diagrama de Nolan, esa cruz donde se puede encuadrar cualquier posición ideológica. Para los que no lo conozcan, consiste en una cruz, donde horizontalmente se plantean los postulados conservadores progresistas (matrimonio homosexual, cambios de sexo, modelo de familia) y verticalmente el grado de intervención del Estado en la vida privada.
Sin embargo, la realpolitik es mucho más desagradable que los modelos políticos teóricos. Generalmente, una serie de partidos y medios de comunicación marcan la agenda pública, y además, esa serie de partidos crean una falacia bidimensional donde solo hay dos puntos: izquierda, derecha, arriba, abajo, casta, ciudadanos, austeridad, políticas expansivas… Después, solo has de defender tu posición como “la virtud” y la posición contraria como un monumental error, un mal alevoso que va a corroer la vida pública.
Esta estrategia roza dos falacias lógicas: la dilemática (donde se pone al adversario entre la espada y la pared, hablando claro) y la falacia del hombre de paja, esto es, construir el discurso del contrario de forma beneficiosa al nuestro.
Sin embargo, se hace muy a menudo: durante la campaña del 2011, el Partido Popular marcó la agenda política, vinculándose a si mismos la “virtud” de acabar con el paro e iniciar un programa de austeridad y achacando al PSOE la destrucción de empleo y el despilfarro.
Que la destrucción de empleo viniese marcada por otros factores (la nefasta gestión del gobierno socialista sigue ahí, no los exculpo) o que el PSOE comenzase con la austeridad congelando pensiones y sueldos públicos no importa: el PP les construyó el discurso, aprovechado la incompetencia de un PSOE confuso, rendido, desideologizado y que comenzaba una travesía por el desierto que aún no ha terminado.
Ahora es Podemos y una corriente política que podríamos llamar “izquierda cívica”, esa izquierda descafeinada demasiado rompedora para los socialdemócratas de toda la vida pero demasiado light para los partidos herederos de los partidos comunistas históricos, quienes marcan la agenda en España y Grecia.
Podemos les está construyendo el discurso al PP con una facilidad pasmosa: son el Partido de la corrupción, el partido anclado, rendido y encadenado ante Bárcenas, un partido sin programa ni ideología servil solo con la Troika y la UE
Ellos mismos se presentan como el cambio, con un aura de pureza cívica intachable, como una clase media depauperada que va a  devolverles el país a los suyos. Plantean entonces el discurso en dos extremos: casta y la anticasta, ellos contra una minoría privilegiada, y dan por obsoleto en planteamiento izquierdas/derechas, en la línea del 15-M.
Por tanto, este año electoral discurrirá en estos términos: los partidos tratarán de alejarse de la casta y se procurará dar una imagen de renovación y frescor, frente al continuismo que a lo mejor se hubiese querido dar en ejercicios anteriores. El campo se ha definido, ahora hay que ver como se juega el partido.
Esto explica por qué IU se queda petrificado: IU estuvo basando su discurso en ser la verdadera izquierda. No es que esté perdiendo el partido: es que directamente no lo está jugando.
Esta definición probablemente también marca las alianzas políticas y las reacciones futuras. Cuando Syriza, el aliado de Podemos en Europa, se alía con Griegos Independientes, nacionalistas y conservadores, rompe el esquema clásico de izquierdas y derechas, pero responde al discurso que construyó durante la campaña griega: Troika o anti-Troika.
Ahora pueden ocurrir dos cosas: que la derecha griega construya un discurso estabilidad vs utopía (y lo apliquen cuando las cosas vayan mal por Grecia), o que se acentúe el discurso anti-UE, siendo el siguiente el neonazi Amanecer Dorado o el KKE.

La primera opción sería, en la práctica, volver al esquema clásico de izquierdas y derechas y la segunda opción sería profundizar en la retórica nacionalista y anticapitalista, con resultados mucho más profundos (y probablemente efectos no deseados) para Grecia. 

Los que crecimos respetando a ETA

Hace poco tuve la oportunidad de hablar en Radio Ser Córdoba sobre la relación de la juventud con el terrorismo junto con otro compañero de la Universidad. Lo hice en un momento complicado debido al sangriento atentado contra la revista Charlie Hebdo, justo a la semana de los atentados.
Una de las preguntas a las que me tuve que enfrentar fue la relación de la juventud con el terrorismo de ETA, afortunadamente ya silenciado en nuestro país. Como declaré, mi generación no tuvo miedo a la ETA; sentíamos rechazo y confianza en que algún día se resolvería gracias a la actuación de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.
Que no tuviésemos miedo no significa que no respetásemos a ETA. No el respeto que se le tiene (o debería tener) al profesor o al progenitor, sino el respeto que se le tiene a un grupo de asesinos que sembraban de cadáveres la geografía española. El respeto que se le tiene a la muerte o a una enfermedad terminal. La sensación de banalizar un conflicto que dejaba víctimas anualmente y heridas abiertas en Euskadi era sencillamente repulsivo, no recordando bromas sobre ETA entre la chavalada de mi edad, bromas que si generaba, por ejemplo, el terrorismo yihadista, con un gusto más que dudable.
Esa banalización, sin embargo, ha comenzado, y no desde grupos de estudiantes irreverentes o revistas marginales, sino desde las más altas instituciones del Estado, desde los mejores periodistas de la derecha, desde los círculos de poder y las más altas esferas. ETA se ha convertido en el coco, en una sambenito vacío con el que vestir al más ridículo oponente político para difamarlo sin argumentos, una suerte de ley de Godwin de la política española apta solo para los más cerriles y estrechos cerebelos del electorado español.
¿Se puede considerar ETA a un profesor universitario que, mediante una serie de asambleas, monta una suerte de movimiento personalista a base de propuestas irrisorias y logra una determinada atención mediática y cuota de poder? ¿Se puede considerar ETA a una plataforma que se dedicaba a copiar formas argentinas de manifestación y que hace llorar a los hijos de los ministros? ¿Es ETA el aborto, ese tema a caballo entre el derecho de la mujer y la bioética?

Yo al único etarra que reconozco es al de la capucha y tiro en la nuca; al de la bomba furtiva y el cobarde comunicado, al del zulo y la huida a Francia. Me niego a rebajar el terror que generaron unos asesinos a sambenito de la derecha y fácil chascarrillo político del periodismo conservador. ETA fue una banda terrorista, no una recurrente falacia del hombre de paja. 

miércoles, 11 de junio de 2014

El peso del Rey en la política internacional

Tienden a vendernos la figura del Rey como un cargo inocuo, más ceremonial y folclórico que real, cuyas bondades se muestran en forma de contratos con los sauditas, imparcialidad (por no decir mutismo) ante los asuntos políticos y ser un eje fundamental en la Transición. El Rey, en definitiva, reina pero no gobierna, siendo esto último tarea de políticos y burócratas del poder ejecutivo.
Esto, no obstante, es una verdad a medias. En el Derecho interno, el que emana del Congreso esto es cierto; todos los actos del rey son refrendados, es decir, completados por el ministro del ramo. No obstante, en el Derecho Internacional esto no ocurre. Por el mero hecho de ser Jefe del Estado, ya se tienen poderes de representación sin tener que presentar plenos poderes y por tanto, obligar al Estado. Igual ocurre con las declaraciones unilaterales públicas emitidas por el Jefe del Estado, que obligan de forma vinculante a todo el Estado.
¡Un momento! Pensará el avispado lector: el rey reina pero no gobierna, así lo hemos decidido todos los españoles. El foro internacional (donde no es que reine precisamente la paz, concordia y comprensión entre los pueblos) debe aceptar que la voluntad del pueblo español es que al Rey un ministro luego le refrende sus palabras. Pues no, mucho me temo que, tal y como expone el artículo 27 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados de 1969, Una parte no podrá invocar las disposiciones de su derecho interno como justificación del incumplimiento de un tratado. Por tanto, el Rey puede obligar perfectamente al Estado español en el plano internacional.
No todo es tan malo. El artículo 46 de la misma Convención recoge que  El hecho de que el consentimiento de un Estado en obligarse por un tratado haya sido manifiesto en violación de una disposición de su derecho interno concerniente a la competencia para celebrar tratados no podrá ser alegado por dicho Estado como vicio de su consentimiento, a menos que esa violación sea manifiesta y afecte a una norma de importancia fundamental de su derecho interno. Aquí tendríamos una buena forma de desligarnos de las declaraciones o actos de nuestro Rey.
Por último, en el Derecho Interno no todo está perdido. Sigue siendo preceptiva la función del Parlamento para autorizar Tratados, siendo necesaria incluso una Ley Orgánica para los Tratados de mayor importancia. Por tanto, parece absurdo pensar que el Rey vaya a meterse en un berenjenal internacional para que luego el poder legislativo rechace tus actos. No obstante, tenemos una dinastía borbónica: no sería la estupidez y el ridículo internacional más grande que hayan hecho.
Del anterior galimatías, solo quedaría pensar si el Estado español se vería afectado por algún tipo de régimen de responsabilidad internacional.
La figura del Rey, entonces, debe de ser una figura políticamente impecable en una democracia avanzada, con la cabeza fría y siempre vigilante de sus acciones. Y de esta laguna jurídica una reflexión sobre la Monarquía y el peso que pudiera llegar a tener.

PD: Todo esto no es tan malo. Si nos saliese un Rey genocida, al no estar vinculado el Derecho Interno con el Internacional este sería juzgado, aun con otra Ley de Amnistía. 

lunes, 26 de mayo de 2014

La ultraderecha en España

He de reconocer que uno de mis grandes miedos estas elecciones europeas es que al fin se produjese un auge de la ultraderecha en España, como en otros países europeos. Por ultraderecha me refiero a los movimientos neofascistas o euroescépticos y xenófobos, como el Frente Nacional en Francia, Jobbik en Hungría o Amanecer Dorado en Grecia, el Movimiento de los Verdaderos Fineses…
Si bien es cierto que no esperaba que sacasen un escaño, si esperaba un fuerte incremento de sus votos, de tal forma que cogiesen fuerza y comenzasen a lograr concejalías en 2015 e incluso diesen el salto al Parlamento en 2016. Pero esto no ha ocurrido. Solo un leve repunte. Aunque sumasen todos sus votos, los partidos de extrema derecha no conseguirían ni un solo eurodiputado en España, a pesar de la circunscripción favorable y la tendencia a votar como castigo en estas elecciones.
Antes de continuar este artículo, explicaré porqué, de momento, no meto a Vox en el saco de la ultraderecha europea. No solo de populismo y eurofobia vive la extrema derecha, pues esta ha de tener cierto sustrato ideológico. Vox es un partido liberal y conservador, pero esto no lo convierte ni mucho menos en neonazi. Los neofascismos son un tipo de ideología colectivista, son un socialismo más al que se le añaden elementos como la raza y fantasías nacionalistas, junto con la construcción de un enemigo común para unificar las fuerzas internas (los inmigrantes, los judíos, etc). De momento, no he visto a Vox pronunciarse en estos términos.
Como he dicho, ni sumando todos los votos de la ultraderecha en España esta obtendría los 250.000 votos que necesita para obtener un eurodiputado. Veamos sus resultados:
Falange Española de las JONS -------à 21.577 votos
Impulso Social--------------------------à 17.774 votos
La España en Marcha------------------à 16.879 votos
Democracia Nacional -----------------à 12.904 votos
Movimiento Social Republicano ----à 8.875 votos
En total suman 78.009 votos, necesitando 171991 votos más para alcanzar su ansiado eurodiputado. Es curioso que, además, esta temporada en España ha tenido mucha visibilidad, aunque no sea positiva: el ataque a Blanquerna, los Trending Topics patrocinados por Impulso Social… nada de esto ha hecho que suba el apoyo a los partidos patriotas sociales del país.
Es curioso además que el partido que menos oculta ser una organización de corte fascista (Falange) sea la que más votos obtenga, y que la organización que menos votos ha cosechado sea MSR, un partido deliberadamente ambiguo que pretende introducirse en los movimientos sociales con consignas clásicas de los partidos de ultraizquierda, evitando hacer hincapié en asuntos espinosos como la inmigración. Parece ser que al votante fascista español le gustan las cosas claras. La España en Marcha, un partido que directamente puso el Águila de San Juan propia del régimen franquista en su papeleta electoral, ha doblado en votos al MSR.
Además, no parece que haya voluntad de acuerdo en la ultraderecha española. La España en Marcha, un intento de coalición para estas europeas, sufrió un tortuoso camino hasta presentarse el 25 de mayo. Democracia Nacional y Soluciona, esta última una formación ultra que no llegó a presentarse, también tuvo sus desencuentros. MSR, por su parte, no mantiene buenas relaciones con Democracia Nacional ni con España 2000. Además, su ambigüedad le ha valido de no pocos disgustos en el ala ultra española.
Entre los motivos de este poco apoyo de la ciudadanía al ala ultra de la política española se encuentra, quizás, el nulo sentimiento nacionalista español en la población, el peso del régimen franquista en el imaginario colectivo o que, a diferencia de en otros países de Europa, las clases populares sigan confiando en la izquierda.
Además, la democracia es una idea muy defendida en España. Tanto es así que la mayoría de la gente no solo no votaría a estos partidos, sino que además los ilegalizaría, según datos de la Encuesta Social Europea de 2011.




En resumen, en España seguimos en otro tiempo político diferente al de Europa, y por una vez estoy satisfecho de no estar en una España más europea, como diría Ortega. 

lunes, 3 de marzo de 2014

La casa de la señora Le Pen

La imagen de que un Estado es una casa es probablemente uno de los argumentos más repetidos por la ultraderecha. En tu casa no dejas entrar a cualquiera es la letanía que repiten día sí y día también en sus panfletos, discursos, blogs y cuentas de Twitter. Es un argumento tan extremadamente simple que se cae por su propio peso en el momento en que uno reflexiona un momento. Voy a pasar a desarrollarlo brevemente.
Lo primero que hay que pensar es que es una pregunta trampa, casi retórica, porque se responde sola: obviamente, no dejamos entrar a cualquiera en nuestra casa. Por muy solidarios, multiculturales, socialdemócratas y tolerantes que seamos (¡o a lo mejor hay gente excepcional que si lo hace!) si se nos presentase Mamadou en nuestra puerta tras cruzar el Estrecho en una patera y nos pidiese techo y tres comidas calientes diarias no se lo daríamos. No es porque pensemos que el bueno que Mamadou no se las merece, sino porque simplemente no ha surgido el vínculo afectivo necesario como para abrirle esta delicada esfera que es la intimidad personal y familiar. Le ofreceríamos comida, limosna o lo conduciríamos a un centro social, pero no lo invitaríamos a pasar y a convivir con nosotros. Si conociésemos a Mamadou de antes, al ser un amigo o compañero de trabajo, si le abriríamos la puerta (o no, cada cual mantiene las relaciones sociales en el grado que ve conveniente).
¿Somos racistas por no ayudar a Mamadou dándole casa y comida hasta que encuentre un trabajo? No, en absoluto. Simplemente hemos actuado con lógica: mi propiedad y el fruto de mi trabajo lo administro como vea conveniente.
El fallo del razonamiento de Le Pen, y la ultraderecha en general, es que una casa no es un Estado completo, y comparar un zaguán con una política fronteriza y migratoria es tan absurdo como comparar una bicicleta con un submarino nuclear.
Además, podríamos ahondar más en el argumento de la señora Le Pen: ¿tu casa? ¿Es Francia TU casa? Francia será la casa de todos los franceses. Y aunque la ultraderecha suele siempre hablar de nacionales de pura cepa (raza, básicamente) dudo mucho que todos los franceses autóctonos (blancos) piensen en expulsar a los inmigrantes. En una casa, cuando dice la señora Le Pen, suele haber conflictos por algo tan banal como una comida de domingo en la cual se ha invitado a uno de los suegros/cuñados de uno de los cónyuges. No me gustaría pensar cómo va la señora Le Pen a armonizar uno de los Estados más poblados de Europa.
Una casa, por otra parte, carece de estructura democrática: dudo mucho que en su casa tomen las decisiones de forma democrática. Suele haber cierto consenso, pero es una falsa democracia: si sus padres desean veranear en Cádiz y usted se encapricha con ir a Fuengirola, se irá a Cádiz. No me imagino una casa dirigida desde una asamblea, con turnos de preguntas, recursos, sistema constitucional o libertades individuales. Simplemente, como diría Scheler: una casa puede ser una comunidad; en una nación habrá una sociedad. 
Además, la expresión casa (entiendo que aquí la señora Le Pen se refiere al hogar, ese lugar donde desarrollamos nuestra vida íntima lejos de la mirada de los demás) y la ultraderecha hace que se me vengan a la cabeza recuerdos orwellianos. ¿Tiene usted intimidad en su casa? ¿Acaso su padre, madre o hermano no conocen hasta los últimos detalles de su vida (dónde trabaja, qué piensa, cuáles son sus miedos, secretos, debilidades, etc)? ¿Cree usted que toda Francia es una casa? ¿Y está dispuesto a que la señora Le Pen sea una especie de mamá francesa? Le Pen llevando Francia como si fuese una casa, controlando toda la intimidad existente en cualquier hogar francés, suena totalitario.

Un Estado, insisto,  no puede ser una casa. De hecho, como decía Nietzsche: Estado se llama al más frío de todos los monstruos fríos. Es frío incluso cuando miente; y ésta es la mentira que se desliza de su boca: “Yo el Estado, soy el pueblo”.

viernes, 31 de enero de 2014

Pablo Iglesias y los lumpen

Ha surgido un pequeño escándalo en Twitter a partir de la publicación de un vídeo de Pablo Iglesias criticando al lumpenproletariado, clasificándolos de gentuza y clase mucho más baja que la nuestra. Inmediatamente Twitter se ha inundado de seguidores de Pablo Iglesias alegando una descontextualización de su discurso, marxistas ortodoxos criticando a este por insultar al lumpen (lo cual no deja de ser una contradicción, pues Marx y Engels cargaban frecuentemente contra el lumpen) y gente que, por manía o rivalidad ideológica (generalmente liberales hartos de este santo laico de la izquierda y sus fans) criticando a Pablo por la desafortunada frase.




Antes de nada; ¿qué es el lumpen? La RAE defiende la siguiente definición: “casta social más baja y sin conciencia de clase”. Marx carga contra ellos en el 18 de Brumario, al igual que Engels en La guerra campesina en Alemania.
Aquí la cita de Engels         
El lumpemproletariado, esa escoria integrada por los elementos desmoralizados de todas las capas sociales y concentrada principalmente en las grandes ciudades, es el peor de los aliados posibles. Ese desecho es absolutamente venal y de lo más molesto. Cuando los obreros franceses escribían en los muros de las casas durante cada una de las revoluciones: «Mort aux voleurs!» ¡Muerte a los ladrones!, y en efecto fusilaban a más de uno, no lo hacían en un arrebato de entusiasmo por la propiedad, sino plenamente conscientes de que ante todo era preciso desembarazarse de esta banda. Todo líder obrero que utiliza a elementos del lumpemproletariado para su guardia personal y que se apoya en ellos, demuestra con este solo hecho que es un traidor al movimiento.
Y aquí la de Marx

Bajo el pretexto de crear una sociedad de beneficencia, se organizó al lumpemproletariado de París en secciones secretas, cada una de ellas dirigida por agentes bonapartistas y un general bonapartista a la cabeza de todas. Junto a roués arruinados, con equívocos medios de vida y de equívoca procedencia, junto a vástagos degenerados y aventureros de la burguesía, vagabundos, licenciados de tropa, licenciados de presidio, huidos de galeras, timadores, saltimbanquis, lazzaroni, carteristas y rateros, jugadores, alcahuetes, dueños de burdeles, mozos de cuerda, escritorzuelos, organilleros, traperos, afiladores, caldereros, mendigos, en una palabra, toda es masa informe, difusa y errante que los franceses llaman la bohème: con estos elementos, tan afines a él, formó Bonaparte la solera de la Sociedad del 10 de diciembre, «Sociedad de beneficencia» en cuanto que todos sus componentes sentían, al igual que Bonaparte, la necesidad de beneficiarse a costa de la nación trabajadora.


Básicamente, la lumpen es aquella clase que no sigue el programa marxista, y no hace la revolución o incluso se opone a ella. Aunque los defensores de Pablo Iglesias se refieren a ella solo como ladrones y drogadictos, está claro que para Marx y Engels era mucho más: era un elemento tan nocivo para la revolución como la propia aristocracia o burguesía.
No obstante el debate no se genera por usar el término lumpen; precisamente, hay una parte del electorado que izquierdas que pide volver a usar la terminología marxista en proyectos políticos, la cual quedó marginada tras la caída del bloque soviético a finales de los ochenta. El problema está en usar el término gentuza y clase social mucho más baja que la nuestra de forma despectiva para referirse a una clase que, sin duda, es un alto porcentaje de las capas populares españolas, si entendemos el lumpen como clase obrera desideologizada y más preocupada por el fútbol y la telebasura que por las condiciones objetivas de la revolución o las tesis de Mao.
Pablo ha caído –desde mi punto de vista nada marxista- en tratar el problema de las clases sociales como una pirámide. No. El lumpen, esa gentuza, por usar las palabras de Pablo, con pocos estudios y curros de mierda (o en paro) más preocupados por el fútbol que por bailar al son del verdadero comunismo (tenga este las siglas que sean ahora) es gentuza debido a que no han tenido –o incluso algunos no hayan querido- opciones en un sistema educativo con un alto índice de fracaso escolar y un movimiento de izquierdas que hace mucho que perdió el norte por el que, sin duda, no se ven representados esta gentuza.
Pablo probablemente quiso hacer un guiño a sus seguidores más ortodoxos, aprovechando que estaba en una librería presentando un libro, un lugar poco apropiado para lumpens, para demostrar que él es un gran teórico del marxismo, cosa normal si observamos la envidiable carrera académica que tiene. Alberto Garzón es otro neomarxista que suele disculparse por no usar la liturgia marxista y la terminología para llegar a mucha gente, aunque esto suponga la crítica de los ortodoxos.
No obstante, olvida cuestiones también planteadas por marxistas como la escuela de la Criminología crítica, que considera que el sistema penal solo sirve para perpetuar las desigualdades sociales y de clase (para entender esta teoría que partir de que vivimos en un sistema positivista donde la ley marca, por un mero criterio de legitimidad, esto es, estar de acuerdo con la Norma Suprema, qué es legal y que no). 
Mantener el equilibrio entre academicismo y populismo es siempre complicado, y más en la izquierda, con una sorprendente habilidad para escindirse, acosada además por el auge de movimientos fascistas en Europa, que se están llevando el voto obrero ante la zozobra de la socialdemocracia. No obstante, es un debate interesante en la política nacional, siempre yerma de debates intelectuales donde todo consiste en partitocracias y crisis internas más o menos amarillistas. Bienvenido sea.
Más preocupante es la reacción de la candidatura popular Podemos. El diario El Diario.es (siento la redundancia) se hizo eco de la polémica, y parecer alguien llamó desde Podemos enfadados por la publicación. En un momento donde mucha gente lamenta por la salida de Pedro J Ramírez de la dirección de El Mundo debido a las presiones del gobierno, esta no es la mejor carta de presentación para un partido regenerador.

En este diario, por desgracia, son comunes los comentarios despectivos de los lectores por sacar a la luz problemas de IU, Podemos y otros movimientos sociales, llamando a una especie de corporativismo ideológico.
Sea como sea, esto no es más que otro episodio de una política española que no levanta cabeza, ante unas elecciones de perfil muy bajo, a pesar de que por primera el Parlamento de la UE elige al Consejo europeo. Triste, triste.

ACTUALIZACIÓN 2/02/2014
Pablo Iglesias ha pedido disculpas por estas declaraciones en Público. Comienza con una falacia ad hominen como un camión al echarle la culpa a una especie de "nazis aristócratas" de revivir el vídeo, de noviembre de 2013, cuando quienes levantaron la liebre fueron los de la @SectaNihilista . Después, narra una batallita revolucionaria de los días del Movimiento de resistencia global y logra encaminar, inculpándose y pidiendo perdón, por el desafortunado uso de las palabras y recordando lo que él quiere a los lumpen en los países del Tercer Mundo para hacer una Revolución que nos libre de las miserias de la explotación del hombre por el hombre.
Todo, eso sí, con un aire más de abuelo batallitas y de crítico de salón, con sus referencias a Buñuel y a Eloy de la Iglesia. Todo en un ambiente donde vuelven a resurgir las rencillas de la izquierda más ortodoxa (ayer leí en Twitter unas acusaciones de trotskismo). Saquen sus piolets y olviden Europa, caballeros.

domingo, 12 de enero de 2014

La no revolución del 15-M

El 15-M
Probablemente todos los lectores de este artículo haya vivido el 15-M, aunque fuese a un paso apresurado por la plaza donde los indignados se reunían en sus asambleas en aquel mayo del 2011.
El 15-M fue una eclosión de descontento en los últimos compases del gobierno de Zapatero y ante la cercanía de las elecciones municipales y autonómicas donde arrasó el Partido Popular. Sus gritos contra la casta, contra ser mercancía en manos de políticos y banqueros, el paro elevado y la desolación ante una crisis que ya en aquel entonces se nos hacía larga.
El peso del 15-M fue, en aquel momento, insuficiente para llevar a cabo sus objetivos políticos. No se cambió la ley electoral, no se nacionalizó la banca y no se subieron los impuestos a las clases altas. Ni siquiera se logró parar el bipartidismo, a pesar de, en las generales de 2011, la subida de grupos como IU o UPyD y la entrada de alternativas puramente indignadas como Equo al grupo mixto. Ese 15-M que pretendía aglutinar a todo el mundo quedó en un grito de desesperación, aplaudido, comentado y mediatizado, pero fútil.
Las comparaciones son odiosas
Las comparaciones son odiosas, desde luego, y eso le pasó al 15-M. Ya desde el primer momento se le trató de comparar con el Mayo del 68 francés, y más tarde con las revueltas árabes, demostrando que estas comparaciones eran fruto de periodistas ávidos de morbo, sin presentar apenas paralelismos con estos acontecimientos.
Para empezar, no consideraría, como si lo fue el Mayo francés o las revueltas árabes, un movimiento revolucionario. Las revoluciones pretenden cambiar los cimientos del Estado y de la sociedad, crear un sistema nuevo al anterior. Si olvidamos la retórica cuidada y los lemas de librepensadores, el programa del 15-M era el de una socialdemocracia clásica con algunas pinceladas de liberalismo: Sanidad y Educación públicas y asequibles a la mayoría de la población, banca y sectores estratégicos nacionalizados y aumento de impuestos a las clases altas para fomentar la redistribución.
En política, aparte de pedir la honestidad política, algo lógico no solo para el 15-M sino para todos los votantes e ideologías, la apertura de listas y mayor democracia interna en los partidos. Esta última reivindicación era una mera reivindicación de cumplir la propia Ley de Partidos. No es la construcción de una utopía ni el derrocamiento de un sistema dictatorial.
Las medidas socialdemócratas se acentuaron con la llegada del PP al Gobierno, un partido de corte liberal y de la casta, hasta el punto de olvidarse de sus pretensiones netamente políticas como las que explico en el párrafo anterior. La calma del electorado de derechas con la subida del PP al poder hizo que el 15-M se nutriese de muchos más componentes de la izquierda.
Los hijos del 15-M
El 15-M dio unos cuantos hijos, y sobre todo, una nueva forma de manifestarse. La PAH, las mareas (la verde, la blanca, la roja, etc), los yayoflautas… todos esos son sucesores del 15-M, tanto por la forma de manifestarse como por sus reivindicaciones.
Los indignados también han logrado cosas, como la apertura de Fiare, una cooperativa de crédito que pretende ser alternativa a la banca tradicional. 

La forma de manifestarse, alejada de las marchas y las concentraciones clásicas y acercándose al problema (sedes de Bankia, sedes de partidos políticos, paralizando desahucios etc) han logrado una gran visibilidad social que incluso la ultraderecha copia. La seriografía, eslóganes y espíritu de cabreo sigue presente. Un pequeño éxito que, sin embargo, no logra que, según El Diario.es  y El País el PP y el PSOE repunten en las encuestas.

sábado, 4 de enero de 2014

Un fantasma recorre Europa

Este año 2014 es importante para Europa: elecciones europeas en una importante crisis económica, social y política. Elecciones, además, que engendrarán un Parlamento con poderes reforzados, comenzando a subsanar el déficit democrático por el que tanto era criticado Europa.
No obstante, lo que podrían ser otras elecciones de perfil bajo, pueden ser muy interesantes. En España quizás no notemos nada fuera de lo común esta cita electoral (políticos veteranos a Europa, auge de IU y UPyD y la repetición de algún programa de Évole sobre la Unión Europea) pero en países como Francia, Grecia, Eslovenia, Hungría o Gran Bretaña si pueden ser interesantes debido al auge de la ultraderecha, es decir, fascismos, ultranacionalismos y nacionalsocialismos. Por supuesto evitan estas palabras, prefiriendo llamarse tercerposicionistas o patriotas sociales. Hagamos un breve repaso a estos grupúsculos:
Demagogia y negación.
Probablemente, estas sean sus dos armas más potentes: la demagogia, basada en un “Ni de izquierdas ni de derechas” y continuos llamados al sentido común y la negación de su condición de fascistas, para no espantar al votante.
La primera es con la forma con la que más votos han conseguido: mensajes sencillos, cuyo objetivo es evitar el razonamiento. “6.000.000 de parados, 5.700.000 inmigrantes”. Terrible y directo. En cuento se te activa la primera neurona piensas, en efecto, los inmigrantes están copando las plazas de trabajo para los españoles. En cuanto se te activa la segunda neurona piensas si de verdad esos parados estarían dispuestos a trabajar en esos empleos. Sería bastante absurdo pensar que una limpiadora ecuatoriana está quitándole su puesto de trabajo a una recién licenciada en arquitectura. Y en cuanto la tercera bombilla se digna a iluminar nuestra sesera y a alumbrar nuestra maltrecha moral, podríamos entrar en cuestiones éticas. ¿Es lícito quitarle su comercio a un inmigrante chino tras años de trabajo (certifico que en mi barrio hay comercios chinos con más de una década) para dárselo a un español étnico que ha quedado en paro tras la caída del ladrillo? Eso, como todo en el plano moral, es cuestión de cada uno, aunque en el caso del que escribe el artículo el dilema ya está resuelto: no es ético.
También me planteo, ante unos partidos que se declaran abiertamente socialistas y anticapitalistas (aunque por motivos muy diferentes a los del socialismo marxista) si habrán terminado de entender la estructura del capitalismo: el que elige si contratar o no es un empresario, no el trabajador. No entiendo por qué cargar contra el inmigrante, cuando podrían llevar su mensaje contra el empresario que los contrata.
Otra forma de discriminar y propagar la xenofobia, cuando no el racismo, es solicitar ayudas exclusivamente para españoles. Cosa que en principio podría parecer sensato. No obstante, la patria para ellos consiste en una comunidad racial, de la cual emanan costumbres y tradición. Un ecuatoriano nacionalizado seguiría quedando fuera de dichas ayudas sociales.
Pedir ayudas solo para esos nacionales raciales, choca, no obstante, con la fuerte meritocracia de la que pretenden hacer gala: el sindicato de estudiantes Respuesta Estudiantil defiende esta política de fomentar lo autóctono. Podríamos, entonces, encontrarnos con la paradoja de que un español de pura cepa adquiera una beca con notas más bajas a las de un ecuatoriano.
Son también normales las acusaciones de que la inmigración fomenta la delincuencia, a pesar de que, frente a los 6.000.000 de inmigrantes solo haya unos 22.000 en la cárcel. Entre 2010 y 2013, la población reclusa extranjera sufrió un descenso de un 16´5 %.
Aun así, muchos partidos afirman no estar en contra del inmigrante al cual dicen respetar, sino del fenómeno de la inmigración impuesto por el capitalismo sionista. Eliminas cualquier posibilidad de integración social, lo criminalizas y lo tildas de parásito. Curiosa forma de respeto.
La negación, y la ocultación, es la segunda forma de actuar de estos grupos. Patriotas sociales, socialistas nacionales, Democracia nacional, Alternativa española, España 2000,  Movimiento Social Republicano, Repuesta Estudiantil. Nombres neutros e irreprochables sin una reflexión previa. Si los comparamos con sus homólogos de la extrema izquierda, siempre dejando bien claro que son comunistas, trotkistas, anarquistas, etc parece ser que el maquillaje aquí funciona mejor. Pero por sus actos los conocerás.
Homenajes a Ramiro Ledesma, negación del Holocausto, lavados de cara de los regímenes nazi y fascista (con la estrategia de descontextualizar frases de Hitler, Mussolini o Ramiro Ledesma en cartelitos muy emotivos), relaciones con Amanecer Dorado y apoyo al baazismo (y a la dictadura de Al Asad. Esto último, especialidad del MSR). También en frecuente la multimilitancia, para simular que son más abundantes de lo que en realidad son. Generalmente, si observamos a los seguidores de estos partidos en Twitter, se aprecia la cantidad de AE, 88 y cruces célticas y otros símbolos ultraderechistas que portan en su avatar.
Copiarle el mensaje a la izquierda y ser sociales.
Copiarle el mensaje y los modos a las izquierdas va implícito a negar que son fascistas. En cierta cuenta de a popular red Ask.fm una persona que se reconoce como nacionalsocialista defiende “no queda más remedio q hacer un lavado de imagen, poner énfasis en lo social, moverse (…) Es puro marketing, pero o seguimos esas estrategias o estamos condenados a no conseguir absolutamente nada”.
Así que para parte de la ultraderecha se acabó alzar la mano y gritar consignas. Comienzan a asistir a manifestaciones por la sanidad o la educación pública; abandonan el autoritarismo y el tono de arenga y usan otro más desenfadado y potencian el mensaje social y ecológico (que lo tenía) del fascismo y el nazismo, junto con gran demagogia contra la casta política y bancaria. Como si fuese un grupúsculo del 15-M pero con rojigualdas.
Además, comparten con la izquierda puntos como la nacionalización de sectores estratégicos o su anti-europeísmo (el de la UE, defendiendo lo que ellos llaman Europa de las naciones)
También comienzan una tímida labor social, solo para españoles arios, por supuesto. Dar alimentos solo para españoles, perseguir pederastas con el infame proyecto pilla-pilla… algo muy común a lo que ocurre en Europa, donde Amenecer Dorado da comida y sangre solo para auténticos griegos, o las patrullas anti-gitanas en algunos países de Centroeuropa.
Esta labor es la más difícil de deslegitimar. No obstante, creo que una cosa es la política y otra una ONG. Cruzar esta línea significa caer en el caciquismo, pues coacciona el voto creando una red clientelar de dependientes, aunque más cutre que las redes clientes subvencionadas que hay en España.
El victimismo es el cuarto pilar favorito de estos grupos. Más que un pilar, refuerza los otros mensajes: la izquierda nos echa de las manifestaciones porque son unos intolerantes, la izquierda nos critica por ayudar a nuestro pueblo, la policía nos detiene por llevar banderas de nuestro país… es un gimoteo constante. Tampoco ayuda que colectivos de izquierda usen la violencia contra ellos: eso incluso les da visos de legitimidad. El siguiente nivel del victimismo es situar a la Patria como objetivo de todos los males que la asolan, siempre por agentes extranjeros: judíos sionistas, capitalistas judíos, inmigrantes, marxistas judíos, inmigrantes judíos, Israel, los EEUU sionistas, la UE sionista, el Islam…
Una aproximación teórica.
Los nuevos fascistas no se nutren solo de odio y masas desesperanzadas, sino que también sacan pecho ante un escuálido cuerpo teórico. No son los capitalistas con Adam Smith, Ricardo, Keynes, Hayek, Friedman ni los marxistas o anarquistas con el propio Marx, Engels, Bakunin, Kropotkin, Sartre o Rosa Luxemburgo, pero tienen gente de la que extraer sus teorías: el propio Hitler con su Mein Kampf, Ramiro Ledesma (fundador de las JONS), José Antonio Primo de Rivera (fundador de la Falange) Julius Évola (quería volver a la sociedad de castas del Antiguo Régimen) Mussolini, Ramón Bau etc.
Generalmente, son chovinistas, totalitarios y racistas. La democracia liberal solo ha traído caos a Europa, pues la patria no es cuestión de mayorías, así que la democracia se hace en comunicación del líder con la masa (Acclamatio de Schmitt), proteccionistas en lo económico, rozando la autarquía (una patria ariscamente independiente, como diría Ramiro Ledesma en Discurso a las juventudes de España) e interclasistas (Estado corporativo), metafísicos y antimaterialistas. Todo aliñado con dosis de antisemitismo que llegan a la paranoia (véase el Plan Kalergi)
En la década de 1930 sería injusto meter en el mismo saco a fascistas, nacionalsocialistas y nacionalsindicalistas. Así, el fascismo italiano jamás tuvo la concepción racial de los nazis, desarrollándose solo en los años finales, poco antes de la guerra, y es muy difícil encajar a Évola, cuyo discurso radicalmente tradicionalista tenía poco futuro en ideologías que pretendían disputarse a las masas obreras de los años 30. Hoy día las líneas entre estas ideologías también se difuminan. Quizás también la ultraderecha sufra el postmodernismo.
Situación actual.
El Frente Nacional de Marine Le Pen (chovinista y anti-inmigrantes, que trata de presentarse como una opción moderada), el Partido por la Libertad de Wilders (anti-Islam y pro Israel) y Amanecer Dorado son los principales partidos ultras a los que se enfrenta Europa o estos momentos, sin subestimar a UKIP o a Jobbik.
La limpieza de cara les ha salido bien: Amanecer Dorado y el Frente Nacional son la tercera fuerza política en sus países, mientras que Jobbik y el Partido por la Libertad de Wilders cuentan con representación en sus parlamentos (y Jobbik en el Europarlamento). Esto ha llevado a los partidos tradicionales a adoptar su discurso, aunque de forma más moderada: Cameron comienza a perseguir inmigrantes en Reino Unido y Hollande expulsa gitanos. Se está poniendo en peligro el proyecto de integración europeo: Reino Unido y Alemania buscan poner freno a la llegada de trabajadores rumanos y búlgaros ahora que ya se encuentran en el espacio Schengen.
En Grecia la violencia aumenta a pasos agigantados. Al asesinato de un rapero de izquierdas le siguió la muerte a tiros de dos militantes de Amanecer Dorado, así como el asalto a periódicos afines al grupo neonazi y la violencia contra los inmigrantes de estos. La fiscalía ha detenido a la cúpula del partido, aunque esto no parece sembrar la desconfianza de sus votantes. Las elecciones a la alcaldía de Atenas son un importante reto para la democracia griega y para los propios ultraderechistas.
A largo plazo, no creo que estos grupos tenga un futuro garantizado, y menos en la Unión Europea. A pesar de tener europarlamentarios, estos no van a obtener una mayoría importante estas elecciones, y en las elecciones de 2019 la crisis debería haber pasado.
Son grupos muy dispares (desde el cuasinazismo de Amanecer Dorado a las políticas pro israelíes de Wilders) cuyo voto se basa en la desesperación de las clases humildes que ven peligrar los servicios sociales y ven en el mensaje anti-inmigración y antipolítico una forma fácil de salir de la crisis.
En España la posibilidad es muy remota. Aparte de algún pequeño pueblo y concejalías, la ultraderecha carece de poder. Eso no significa que deba subestimársela: ante el auge nacionalista en Europa, se están moviendo más. No obstante, son grupos muy dispersos y con poca capacidad de concentración. Para reunir a 150 personas en Sevilla (300 según la organización) Respuesta Estudiantil tuvo que hacer un llamamiento al resto de delegaciones nacionales. Además, aún existe un sector franquista y casposo (como La España en Marcha) los cuales no dudan en mostrar banderas franquistas, esvásticas e ir con estética skin.
Si creo que en España deben romperse los tópicos sobre los fascistas: a diferencia de lo que aparece en Diario de un skin o lo que puede verse en los estadios, los fascistas pueden ir bien vestidos, no ir rapados y abstenerse de usar símbolos como la esvástica o el Águila de San Juan. Son señoras y señores bien arreglados que tratarán de parecer moderados y lógicos ante los trabajadores abandonados por los partidos tradicionales, demasiado ocupados por el BCE y sus corruptelas internas. Estos son, probablemente, el mayor reto ante el que nos enfrentamos.







martes, 8 de octubre de 2013

La impunidad del señor Valderas


Diego Valderas, vicepresidente de la Junta de Andalucía, una de las comunidades autónomas más grandes, por extensión y territorio, debe de tener un ángel (materialista dialéctico, por supuesto) que le salve de la opinión pública de sus tremendas meteduras de pata.

En un momento donde todos los políticos son mirados con lupa, este señor, con semejante cargo, parece escaparse a todo rapapolvo público. Y no es porque el electorado carezca de oportunidades: desde llamar“la de las tetas gordas” a la delegada de Educación a que publique un tuit con información sobre un videojuego, pasando por la sonada compra de una casa de un vecino desahuciado. Las comparaciones son odiosas, pero cuando el alcalde de Valladolid hizo una referencia a los morritos de la por aquel entonces ministra Leire Pajín se formó un buen pitoste (todo el feminismo saltó contra el desafortunado comentario) y qué decir de cuando la ministra Fátima Báñez publicó la información de una partida al Bubble Shooter, haciendo arder Twitter y que toda una caterva de “expertos en comunicación” hablasen con aire docto en los telediarios sobre la relación del político con las redes sociales.

No acaban aquí las andaduras del señor Valderas: desde su escándalo de los jamones (desvelado ayer por ABC) hasta la publicación de un tuit donde se refería a sentencias fascistas a las sentencias emitidas por un tribunal constituido en democracia, con magistrados independientes que adquirieron su plaza por los principios de mérito y capacidad.

La última es seguir a un tuitero que justifica el antiguo régimen de la Alemania del Este, la antigua RDA, que siempre con grandes dosis de humor se dedica a parodiar quienes denuncian las dictaduras cubana, norcoreana o de los países del antiguo bloque soviético, así como a contar las bondades del régimen socialista de la época.

El humor que le gusta al señor Valderas

Sentencias fascistas

Como he dicho, el señor Valderas parece poder escurrirse de la mordacidad de la opinión pública española: ya puede ser porque sus socios de gobierno del PSOE andaluz acaparan casi toda la atención con los ERE y su nueva presidenta, o porque es mucho más cómodo meterse con errores similares de sus homólogos del Gobierno central, más conocidos y accesibles, que además son de la derecha y da mucho más gusto criticarla.

domingo, 25 de agosto de 2013

Política y Twitter


Desde que empezó la crisis económica, y sobre todo desde el 15-M, un montón de gente dio por muerto al capitalismo (por enésima vez en la Historia) y comenzó un verdadero brainstormig de ideas políticas, sobre todo en Internet, que desde hacía tiempo era una plataforma que daba voz a movimientos minoritarios. Entrar en la parte donde se habla de política puede ser muy estimulante, o una pesadilla. De hecho, la única ley que rige en ese ámbito de Twitter es la Ley de Godwin.

Mientras se desmorona el capitalismo, miles de personas comenzaron a dar sus ideas en lo que parece una carrera de decir disparates y en ver quién tiene el TL más sectario. Porque la solución para la crisis es ¡Liberalismo! Mejor, ¡Minarquismo! Yo odio más al Estado que tú, tanto que soy anarquista. Pero el anarquismo es colectivista, yo soy ¡anarcocapitalista! Que lo leí en Wikipedia y suena bien.

No estoy de acuerdo, el Estado tiene que intervenir. ¿Socialdemocracia? Eso suena aburrido y a PSOE, que ya no mola. ¡Socialismo del siglo XXI! Pero otro es más socialista que tú y es ¡socialista de verdad! ¡En Cuba se vive estupendamente! Pero hay otro más socialista, más ortodoxo: en la URSS, en la RDA, en Bulgaria se vivía genial. Hoxha es lo mejor que le ha pasado a Europa desde Stalin. Y me insulto con ese comunista maoísta. Y con ese fascista, que NO es fascista, ojo, que es identitario y español y cree en la nacionalrevolución , y lo que pasa que, como todo el mundo en Twitter menos él, está manipulado por los rojos sindicalistas bebecervezas antiespaña.

Que también hay otro que directamente dice que es nazi, pero que el Holocausto fue una mentira de los sionistas bolcheviques puestos a sueldos por EEUU, que te enlaza un blog donde todo está explicado científicamente . Luego hay otro que directamente dice que el Holocausto fue verdad, y que bien merecido lo tenían.  Y que él habría mandado también a la ducha a todos los moros. También se queja de que sea la 3ª vez de que le cierren la cuenta, que vaya mierda de democracia, que no le dejan expresarse con tranquilidad.

¡Wikiasamblearismo! ¡Democracia 2.0! ¡Comunalismo! ¡Comunismo concejista! ¡Que ardan esos Ask.fm recomendando blogs, explicando tus ideas, insultando al que viene a tocar los huevos! ¡Barbijaputa presidenta, arriba la gente! Fuck neoliberalism!

Eso es la parte política de los mortales. Luego tenemos la parte especial, la de los columnistas, profesores de universidad, políticos, presidentes de fundaciones, todos con perfiles cuidados, y la nula o seminula interacción, donde destaca la hiperactividad de Alberto Garzón o el uso indebido de Pérez Reverte, que el hombre no sabe que le resultaría más cómodo escribir en un blog y no cuatrocientos tuits seguidos, con cuatrocientas respuestas, opinando, argumentando e insultando.

Twitter, definitivamente, no es un lugar de formación, debate o cultura política. Es un lugar para soltar soflamas, eslóganes, fotitos con citas de personajes que van desde Ayn Rand a Jose Antonio Primo de Rivera pasando por Karl Marx y Mussolini. Twitter es a la política lo que Facebook a la ayuda humanitaria. Twitter es un lugar para reírse de la tetas de Rajoy y olvidarse de los ERES de Andalucía, para subir tus puntuaciones a los jueguesitos de turno, como dijo Valderas, y sacarle una sonrisa a tus oponentes políticos. Es un lugar para hacer un análisis dialéctico de las condiciones objetivas para que se dé la revolución proletaria, quejarte de las tareas que te han mandado en el instituto y ver Gandía Shore para reírte de ellos.

Usen Twitter como trampolín hacia nuevas experiencias políticas. A lo mejor gracias a él conocen un libro o un filósofo que les cambie su forma de ver el mundo. Pero huyan, huyan como de la peste de las conversaciones multimenciones con marxistas, anarcocapitalistas y gente que use hashtag de programas de la Sexta. No llevan a nada; vuestro tiempo lo agradecerá.

PD: Claro que hay tuiteros buenos, buenos, decentes y coherentes. Si alguien se ha visto representado, y por tanto ofendido aquí, tiraré de refranero popular y diré que el que se pica, ajos come.

martes, 2 de abril de 2013

A Rubalcaba


España es un país lleno de injusticias materiales. Anquilosada en las viejas fórmulas jurídicas, los malos gestores de los bancos huyen, es desahuciada gente de su casa por cláusulas abusivas y se ha disparado el paro. Pero hay una injusticia que duele, que llega al alma, que hace alzar en gesto de impotencia los puños al cielo: que un personaje de la altura de Rubalcaba  no sea Presidente de España.
Ante los desmanes de Rajoy y su malvado equipo de gobierno, Rubalcaba levanta la voz para arrullar a los pobres y los desposeídos fruto de esta terrible crisis financiera exportada desde los Estados Unidos del genocida Bush Jr. Lo tenemos, omnipresente, parando desahucios, alimentando inmigrantes ilegales o encadenándose en la puerta de hospitales públicos para evitar su privatización.
El PSOE, otro sufridor de la injusticia, jamás ha podido gobernar España. Sin embargo, desde tan magna fundación, se reparten becas para favorecer el estudio, se lanzan seguros sociales contra el despido y se convierte en el principal impulsor de ideas novedosas y altermundistas contra la crisis. ¡Como estaría hoy mi querida Andalucía si el PSOE la hubiese gobernado durante 30 años! A su prosperidad y belleza natural se le sumaría la revolución ciudadana que impulsaría el PSOE, un verdadero crisol humanista en la cada vez más descompuesta Unión Europea. Como la Florencia renacentista que se revelaba bastión de la razón en la barbarie altomedieval. Esa sería, de haber sido gobernada por el PSOE, mi Andalucía natal.
Y es descorazonador ver a Rubalcaba, con su juventud, su mirada lúcida e inteligente, sus ensayos políticos, su retórica vibrante, su afilada inteligencia, sentado en un escaño de la oposición. Un diamante en bruto de la izquierda que jamás ha estado en un gobierno, que jamás ha tenido la oportunidad de aportar ideas para dirigir una nación.
Pero tranquilo Rubalcaba, ya tienes un sillón en la Historia. Tus tuits, tus artículos de Facebook, serán cuidadosamente recopilados y analizados por las futuras generaciones de políticos. Tus discursos transcenderán en la Historia como los de Cicerón, siendo Rajoy el nuevo Catilina. Quizás algún día tengas la oportunidad de gobernar, oh Rubalcaba.
Mientras tanto, mi corazón siempre irá contigo, Rubalcaba, caminando a la par de ese nuevo mundo que ideas y proyectas y que esperas, ante la falta de oportunidades, ejecutar.
¡Siempre con usted, Rubalcaba!                                              

viernes, 15 de marzo de 2013

¿Tenemos lo que nos merecemos?

Tenemos lo que nos merecemos. He escuchado miles de veces esta frase con el fin de dar respuesta a la mala situación del país. Y yo cada día me pregunto: "¿De verdad nos lo merecemos?.
Tenemos una sociedad con incontables problemas, no sólo económicos y políticos sino también morales. No quisiera pararme a describirlos porque cualquiera que coja el periódico de vez en cuando, sabrá perfectamente a lo que me refiero. Me remito a uno de mis primeros artículos-Enlace- para reiterar, en cierta forma, mi opinión respecto a España. Gran país, lleno de lo mejor y lo peor de la gran variedad de individuos que habitamos en el mundo. Somos capaces de investigar y emprender con escasos fondos, y además, hacerlo muy bien. También somos alegres,generosos y nos gusta disfrutar de la vida. Por el contrario, estamos acostumbrados a ver a gente irresponsable, egoísta, analfabeta y maleducada... Y lo que es peor, los medios de comunicación únicamente hacen eco de todas estas personas que realmente hacen que creamos merecer a toda la casta política que nos gobierna. Por eso, cuando miro a mi alrededor, siento verdadera lástima, al observar una multitud de amigos y conocidos que se esfuerzan y sueñan por un futuro provechoso. Gente con o sin estudios que se levantan cada mañana pensando que cada día será mejor, que existen metas que alcanzar. Yo me considero una de esas personas, que dada su juventud tienen tiempo de pensar en el futuro y de imaginarlo de la mejor manera posible. Y aquí es donde quiero llegar. Pueden bajar los salarios, las pensiones y los fondos de educación. Pueden destrozar a una generación entera con un modelo educativo en retroceso y escasa productividad. Pueden quitar becas universitarias, de investigación, idiomas y prácticas. E incluso suprimir cultura clásica,historia y geografía en busca de los valores que "el mercado" demande. Cada día nos bombardearán con noticias pesimistas sobre guerras, escándalos y corrupción. Nos harán creer que somos víctimas del sistema, que tenemos que pagar los platos rotos.
A pesar de ello, creo firmemente que no nos lo merecemos. Porque todos los jóvenes y no tan jóvenes soñadores buscarán la manera de superar las dificultades, y lograrán alcanzar sus metas. A día de hoy, con seis millones de parados, aún quedan personas que cada día se levantan temprano para trabajar duro y sobrevivir. Es por ello, en honor a todas esas personas, que podemos decir firmemente: No nos merecemos esta situación. Y no sólo, no nos la merecemos, sino que sólo podremos salir de ella si luchamos cada uno, desde nuestra posición, para hacer de nuestro entorno un lugar mejor. Parece una tontería, pero sólo rodeándonos de las mejores personas y del mejor ambiente posible, podremos construir la sociedad que todos queremos para España. Voy a concluir esta entrada, de la misma manera que finalicé el artículo anteriormente mencionado: El cambio está en las mentes de los ciudadanos. Si no luchamos por nuestros sueños, jamás podremos luchar por nuestro país. Porque al fin y al cabo, España somos todos y no podemos permitir que los problemas del país sean reflejo de la sociedad. No nos lo merecemos.

"La esperanza es el sueño de los que están despiertos" (Carlomagno)

Antonio Vicente